sábado, 13 de abril de 2019


Tú qué me enseñas a cada día a no temerle al ring de la vida y a enfrentarla preparándome para los golpes. Tú qué me quieres fuerte y que te enfadas cuando tardo en levantarme. Y sí, es un regalo, un privilegio saber que me tienes en cuenta para cada mañana. Es un día más acá en la tierra, pero un día menos para llegar a tu casa. 
Tú qué siempre estás ahí hasta cuando no te lo pido porque detrás de mis "yo puedo"  siempre están mis "te necesito".
Y porque lo más fácil que hago en la vida es amarte. 
Eres paciente, eres bondad, eres el verbo hecho carne, eres eso que todo el mundo espera y pocos se atreven a buscar o quizá les cuesta buscar. 
Amo que en medio del caos y la desesperación estás tú, te encanta preparar a los escogidos y fue lo que hiciste, me escogiste, no lo hice yo, me preparaste y hasta el final de mis días lo seguirás haciendo. 
Tú qué me entiendes pero a la vez me corriges y cuando es necesario me pones a prueba. 
Tú qué haces de cada día algo especial, aunque a veces me cueste ver. Me encanta encontrarte en los pequeños detalles esos que en infinidad de ocasiones pasan por desapercibido